Ventanas y puertas de PVC para viviendas de obra nueva

Ventanas y puertas de PVC para viviendas de obra nueva

Hace un par de meses recibí una llamada de un arquitecto amigo. Su promotor había cerrado toda la carpintería de un edificio de doce viviendas con un fabricante que ni siquiera figuraba en el proyecto de ejecución. El resultado: perfiles de 60 mm donde tocaban 76, dos cámaras internas en lugar de cinco, y un Uw declarado que no coincidía con el ensayo del laboratorio. Todo por ahorrar 340 euros por hueco.

Ese tipo de decisiones se toma constantemente en promociones recientes y casi siempre por el mismo motivo: el cerramiento exterior se ve como un producto de catálogo, no como un componente estructural del edificio. Y ahí está el error de fondo.

En los últimos once años me he encontrado con demasiados casos donde la envolvente térmica falla precisamente por la piel exterior, algo que se agrava cuando se eligen mal las ventanas y puertas de PVC para viviendas de obra nueva. La factura llega tarde, cuando la propiedad ya vive dentro. Este artículo desmonta qué debe pedirse, cuándo y a quién.

Por qué la carpintería de una vivienda de estreno se decide antes de levantar muros

Un dato que suele sorprender: cuando entra en la construcción el fabricante de huecos exteriores, el proyecto lleva ya seis u ocho meses cerrado. Los perfiles, las dimensiones, el tipo de vidrio, el encuentro con fachada… todo eso está firmado antes de que se replantee el primer tabique. Y sin embargo, la mayoría de compradores no ve el cerramiento hasta que le entregan las llaves.

¿Qué implica esto en la práctica? Que si el proyectista no fijó las prestaciones adecuadas en fase de anteproyecto, corregirlo después es carísimo. He visto cambiar hojas acristaladas completas a mitad de ejecución porque la Uw declarada no permitía obtener la calificación energética B que se había vendido en el plano comercial. Sobrecoste: 47.000 euros para 26 hogares. Retraso: cinco semanas.

Total, que el hueco exterior no es una compra más. Es una decisión de proyecto con implicaciones térmicas, acústicas, de salubridad y de valor de reventa. Cuanto antes se cierre bien, más barato sale.

Los cuatro parámetros técnicos que fijan la calidad del cerramiento

Un cerramiento apto se define por cuatro variables medibles en ficha técnica: transmitancia térmica del hueco completo (Uw), clase de permeabilidad al aire según UNE-EN 12207, profundidad de perfil con sus cámaras internas y refuerzos, y composición del acristalamiento según orientación. Sin esos cuatro datos, no hay decisión posible.

Aquí es donde la mayoría de guías generalistas fallan: hablan de «buen aislamiento» o «eficiencia energética» sin bajar al detalle. Voy a bajar. Estos son los cuatro parámetros que aparecen en cualquier ficha técnica seria y sobre los que se decide.

Transmitancia térmica (Uw) y cumplimiento del CTE DB-HE por zona climática

La Uw mide cuánta energía pasa por el conjunto del hueco (marco + vidrio + intercalario) por metro cuadrado y grado Kelvin. Cuanto más baja, mejor aísla. El CTE DB-HE, en su actualización de 2019, fija valores máximos por zona climática: zona A, Uw ≤ 2,3 W/m²K; zona B, ≤ 2,1; zona C, ≤ 1,8; zona D, ≤ 1,6; zona E, ≤ 1,4.

Cumplir el mínimo no es sinónimo de acertar. En una casa a estrenar en Valladolid (zona D1), instalar el cerramiento con Uw 1,55 cumple la norma pero deja fuera el 40% del ahorro potencial. Con Uw 1,1, perfectamente alcanzable en gama media-alta, la factura de calefacción baja entre un 18 y un 22% respecto al mínimo legal, según mediciones que hicimos en un edificio piloto en el barrio Parquesol durante el invierno 2022-2023.

Un consejo que doy siempre: pide el Uw del hueco terminado, no solo del vidrio. Muchos comerciales enseñan el Ug (solo vidrio) porque siempre es más bajo. Ese dato aislado no vale para nada.

Clase de permeabilidad al aire y su impacto en la etiqueta energética

La norma UNE-EN 12207 clasifica los huecos en cuatro niveles según cuánto aire dejan pasar. Clase 1 es el peor, Clase 4 el mejor. En construcciones recientes debería exigirse Clase 4 sin excepción; sin embargo, en promoción media todavía se instala Clase 3 e incluso Clase 2 con demasiada frecuencia.

¿Por qué importa? Porque las infiltraciones de aire pesan entre un 15 y un 25% en la demanda real de calefacción. Un cerramiento Clase 4 correctamente colocado divide por tres las pérdidas por infiltración respecto a uno Clase 2. Y aquí viene lo curioso: la diferencia de coste del perfil entre ambas clases raramente supera los 15 euros por hueco. La diferencia real la marca la instalación.

Profundidad del perfil, número de cámaras y refuerzos internos

La profundidad estándar hoy en construcción de calidad es 76 u 82 mm. Los 60 mm que se veían hace una década se han quedado para reformas de bajo presupuesto y ya no cumplen ni de lejos las exigencias térmicas del CTE en zonas frías.

Dentro del perfil, las cámaras internas van desde 3 (gama básica) hasta 6 o 7 (gama premium). Cada cámara adicional reduce el paso de calor, pero también encarece el producto. Mi recomendación honesta: mínimo 5 cámaras en zona D o E, 4 cámaras en zona B o C.

Los refuerzos internos son el detalle que casi nadie revisa y que decide la durabilidad. Perfiles con refuerzo de acero galvanizado continuo aguantan sin deformarse hojas grandes durante 30 o 40 años. Perfiles con refuerzo discontinuo o de aluminio, no. En hojas superiores a 1,5 metros de anchura es un aspecto crítico.

Vidrio: doble o triple acristalamiento según orientación

Regla práctica que aplico desde hace años: doble acristalamiento (4/16/4 con cámara de argón y capa bajo emisiva) es suficiente en fachadas orientadas al sur en zonas B, C y D. Triple acristalamiento se justifica en fachadas norte, en zonas E, o cuando hay problemas acústicos serios: tráfico continuo, aeropuertos cercanos, etc.

Instalar triple vidrio en todas las orientaciones «por si acaso» es un error caro. El triple pesa mucho más, exige herrajes reforzados, reduce la ganancia solar en invierno en las fachadas sur (donde precisamente la quieres) y encarece el hueco entre un 30 y un 45%. Cada orientación pide su vidrio.

Sección de perfil de carpintería exterior con cámaras internas y refuerzo galvanizado

Cuándo entra el carpintero en la obra: el calendario que casi nadie planifica bien

La secuencia correcta es esta: mediciones definitivas cuando la obra está a nivel de tabiquería interior terminada, fabricación en taller durante seis a ocho semanas, instalación con la fachada SATE ya colocada pero antes del enfoscado final. Y en la práctica se hace… como se puede.

El problema típico: la constructora aprieta plazos y quiere las hojas exteriores instaladas para poder cerrar el edificio y trabajar interior sin humedades. Resultado: los huecos llegan antes de tiempo, se instalan con tolerancias forzadas, y luego el aislamiento perimetral queda comprometido. Es una de las causas más frecuentes de puentes térmicos que aparecen a los dos años.

Otro problema: mediciones tomadas sobre plano. En construcciones reales, los huecos rara vez coinciden con la cota teórica. Un premarco de 1,20 m puede quedar en 1,196 o en 1,208. Cuando el fabricante trabaja con la cota de proyecto en lugar de con la cota real, aparecen holguras excesivas que hay que rellenar con espuma. Y la espuma no aísla como el material del perfil.

Mi recomendación: fijar contractualmente que las mediciones se toman en obra tras el replanteo de tabiquería, no antes. Añade cuatro semanas al calendario, pero elimina el 90% de los problemas posteriores.

Coordinación entre arquitecto, constructora y fabricante de carpintería

Aquí está el auténtico cuello de botella. Tres actores con lenguajes distintos, agendas distintas y responsabilidades solapadas. Cuando la coordinación falla, el proyecto sufre.

Premarco, plano de detalle y encuentro con fachada SATE

El premarco es la pieza que se coloca embebida en la fábrica de ladrillo o el hormigón y sobre la que después se ancla la hoja acristalada. Su geometría, su material y su posición respecto al aislamiento exterior determinan si habrá puente térmico o no.

El detalle constructivo crítico es el encuentro con SATE (Sistema de Aislamiento Térmico Exterior). El aislamiento debe solaparse con el perfil unos 3-4 cm por el exterior, para eliminar el puente térmico del propio marco. Este solape aparece en el plano de detalle… cuando el plano existe. En proyectos donde el detalle no se dibuja, la solución la improvisa el operario. Y ahí es donde nacen las humedades por condensación.

En nuestra sección de perfilería exterior en Tienda de las Ventanas siempre entregamos junto al presupuesto los planos de detalle constructivo para cada tipo de encuentro. No es un extra: es lo que evita reclamaciones a tres años vista.

Recepción en obra y protocolo de instalación

Cuando llegan las hojas a obra, deben revisarse contra el pedido: dimensiones, referencias, herrajes, vidrios, accesorios. Es un trabajo de una hora por camión que se salta el 70% de las construcciones porque «no da tiempo». Y luego, cuando algo no cuadra, ya está instalado.

El protocolo correcto incluye: nivelación con calzos calibrados (nunca con maderas cualquiera), fijación mecánica cada 60-70 cm, banda de EPDM en el perímetro exterior, banda de compresión (tipo Compriband) en el interior, y espuma de baja expansión solo como relleno intermedio, jamás como elemento estructural.

Diferencias reales entre elegir este material para reforma y para nueva vivienda

Este punto lo aclaro porque genera confusión permanente. En reforma, la carpintería exterior sustituye a otra que ya existe y trabaja sobre premarcos o dinteles heredados. Las cotas son las que son, la escuadra es la que es, y el instalador se adapta. Los tiempos de decisión son cortos: dos semanas desde presupuesto hasta instalación.

En construcciones de estreno el escenario cambia por completo. Aquí sí se puede fijar la geometría exacta del hueco, el tipo de premarco, la posición del aislamiento, el material del vierteaguas, la sección del dintel. Todo. Y precisamente por eso, cuando el promotor renuncia a esa capacidad de diseño y compra por catálogo, desperdicia la mayor ventaja que ofrece construir desde cero.

Otra diferencia clave: la garantía. En construcción reciente, la LOE establece diez años para vicios estructurales, tres para elementos constructivos y uno para acabados. El cerramiento exterior entra en el segundo bloque. Si a los dos años y ocho meses aparece condensación por puente térmico mal resuelto, es responsabilidad del promotor y del constructor. En reforma privada, la garantía suele ser de dos años del instalador y punto.

Y por último, el coste relativo. En promoción residencial reciente, el cerramiento exterior representa entre un 4 y un 7% del presupuesto de ejecución material. En reforma integral, entre un 12 y un 18%. Es decir, aquí hay margen para subir de gama sin que se note apenas en el precio final. Pocos compradores lo saben.

¿Es mejor este material o el aluminio para una casa nueva?

Depende de la zona climática y del uso, pero en zonas D y E la perfilería polimérica gana casi siempre por comportamiento térmico: llega a Uw de 1,0-1,2 W/m²K con herrajes estándar, mientras que el aluminio con rotura de puente térmico raramente baja de 1,4-1,6 en gamas equivalentes de precio. El aluminio conserva ventaja en hojas de gran formato (más de 2,5 m de altura) y en fachadas expuestas donde la estabilidad dimensional pesa. En vivienda residencial estándar con huecos convencionales, la elección racional en clima frío es la primera.

Errores que aparecen tres años después de entregar la vivienda

Voy a listar los cinco que más me he encontrado en peritajes y reclamaciones. No son los más espectaculares; son los que aparecen sistemáticamente cuando el cerramiento se ha comprado por precio y no por diseño.

Condensaciones en el intradós del marco. Casi siempre por puente térmico entre el aislamiento de fachada y el perfil. Aparecen en invierno, sobre todo en dormitorios orientados al norte. Solución posterior: rehabilitación del encuentro. Coste medio: 380-450 euros por hueco.

Descuadre de hojas grandes. Cuando el perfil no lleva refuerzo interno continuo o el herraje no es multipunto, las hojas correderas o abatibles superiores a 1,5 m se descuadran progresivamente. Aparece en el año dos o tres. La corrección es reajuste completo, herraje incluido.

Deterioro de juntas de EPDM. Las juntas mal instaladas o de calidad baja se endurecen y agrietan en 24-36 meses. El hueco pierde estanqueidad y aparecen infiltraciones. Reemplazo: sencillo pero laborioso.

Cerrajería que se afloja. Manillas, bisagras y bulones descargan sobre puntos de fijación que, en gamas económicas, no soportan el uso diario. En vivienda familiar con niños, el desgaste es rápido. La marca del herraje importa tanto como la del perfil.

El quinto no lo detallo aquí porque depende demasiado del caso, pero adelanto la pista: tiene que ver con el vierteaguas exterior y con el agua que se cuela por capilaridad hacia el interior del muro. En nuestra gama de hojas de paso exteriores de Tienda de las Ventanas documentamos ese detalle constructivo con planos específicos para cada tipo de umbral.

Interior de vivienda residencial con grandes huecos acristalados y buena iluminación natural

Cierre: la decisión que no debería delegarse

Después de once años inspeccionando cerramientos en promociones residenciales, mi conclusión es simple: la piel exterior de la vivienda no debería ser una línea de presupuesto que se cierra por precio. Es lo que decide si el propietario paga 900 o 1.400 euros de calefacción cada invierno durante los próximos 30 años.

Si estás comprando sobre plano, pide la ficha técnica del cerramiento antes de firmar. Si eres promotor, invierte 20 minutos con tu proyectista revisando los cuatro parámetros que expliqué arriba. Y si eres el arquitecto, dibuja los detalles constructivos: sin plano no hay coordinación posible.

Carlos Martínez lleva 11 años especializándose en ventanas de PVC y aislamiento térmico, aunque su interés por la carpintería comenzó en el taller familiar: en 2012, mientras cursaba FP Superior en Desarrollo de Proyectos de Instalaciones Térmicas en el IES Gregorio Prieto de Valdepeñas, ayudó a su tío a sustituir las ventanas de aluminio de la casa familiar por PVC con rotura de puente térmico. La factura de calefacción bajó de 180€ a 95€ mensuales en el primer invierno. Después de graduarse, completó un Curso de Especialización en Carpintería de PVC y Aluminio por la Escuela de la Madera de Encinas Reales (2014), certificándose además en instalación de sistemas Gealan y Kömmerling. En tiendadelasventanas.es desde 2015, Carlos lidera proyectos de sustitución de ventanas y mejora de aislamiento. Su mayor logro fue reemplazar en 2020 las 32 ventanas de un edificio residencial de 3 plantas en Cuenca con PVC de 5 cámaras y triple acristalamiento, mejorando el aislamiento acústico en 38 dB y reduciendo pérdidas térmicas en un 72%. Colabora con fabricantes probando nuevos perfiles y sistemas de apertura. Rechaza ventanas económicas con perfiles de 3 cámaras: "Una ventana barata es cara dos veces: en instalación y en calefacción". Cuando no está tomando medidas de huecos, Carlos restaura ventanas de madera antiguas como hobby. Vive en Ciudad Real y es obsesivo con los acabados: "Una ventana bien instalada no debe notarse, debe desaparecer". Contacto: carlos@tiendadelasventanas.es

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