Cada noviembre me llegan las mismas fotos al móvil: un alféizar con un charco, un cristal empañado de arriba abajo y la pregunta inevitable de si la ventana de PVC recién instalada salió defectuosa. Casi nunca lo está. En once años midiendo humedades en viviendas he encontrado un fallo real de fabricación en apenas 3 de cada 100 avisos por vaho invernal.
El resto responde a física elemental mal repartida entre el aire caliente de dentro y el frío de fuera, y por eso una ventana de PVC que suda por dentro casi siempre habla del ambiente de la casa antes que del marco. Y hay una buena noticia escondida ahí: lo que se arregla con física suele arreglarse con hábitos, no con factura.
¿Por dónde empezar entonces? Por mirar con precisión dónde aparece el agua. Ese detalle, que casi todo el mundo pasa por alto, divide el diagnóstico en tres caminos que no tienen nada que ver entre sí.
¿Dónde aparece exactamente el agua? El dato que cambia el diagnóstico
Una ventana de PVC suda por dentro cuando el aire caliente y húmedo de la vivienda toca la superficie fría del cristal y alcanza su punto de rocío, la temperatura a la que el vapor ya no se sostiene y se convierte en agua líquida. El lugar donde aparece esa agua determina la causa y también quién responde de ella.
- Cara interior del cristal: exceso de humedad ambiental
- Interior de la cámara: sellado del acristalamiento roto
- Perfil o premarco: filtración o drenajes obstruidos
Antes de tocar nada, pasa la mano. Suena rudimentario, lo sé, pero esa comprobación de dos segundos descarta o confirma el 80% de las hipótesis. Si el dedo sale mojado, el agua está en tu lado. Si la superficie se nota seca y el vaho sigue ahí, el problema es interno y ninguna rutina de ventilación lo va a corregir.
Vaho y gotas en la cara interior del cristal
Este es el escenario mayoritario: agua líquida sobre la superficie que tocas, concentrada en el tercio inferior y en las esquinas. Aparece de madrugada, alcanza su máximo entre las 6 y las 8 de la mañana y desaparece sola cuando sube la temperatura ambiente.
No hay avería. Hay aire cargado de vapor que se encuentra con el punto más frío del cerramiento, que siempre es el borde perimetral del acristalamiento, justo donde el separador metálico crea un pequeño puente térmico. Por eso las gotas dibujan un marco antes de invadir el centro.
Humedad atrapada entre los dos vidrios de la cámara
Aquí cambia todo. Si el empañamiento vive en el doble acristalamiento (dedo seco, niebla persistente, a veces con un halo blanquecino o restos de polvo pegados), la unidad ha perdido su sellado perimetral y el tamiz molecular del separador se ha saturado.
Eso ya no se ventila. Se sustituye. Y entra en la garantía del fabricante, que en España suele cubrir entre 5 y 10 años según marca. Un cliente de Getafe tardó cuatro inviernos en avisarme y perdió la cobertura por doce meses; desde entonces insisto mucho en este punto.
Agua en el perfil, la junta de goma o el premarco
Tercer camino, el más engañoso. Si el cristal está limpio pero el agua aparece en el marco, en el encuentro con el muro o en el cajón de la persiana, deja de pensar en condensación y empieza a pensar en filtración.
Revisa los orificios de drenaje del perfil inferior: son dos o tres taladros de unos 8 mm que evacuan el agua que entra por la junta exterior. Cuando se obstruyen con polvo y polen, algo que tarda dos o tres años en pasar, el líquido se acumula en la cámara del perfil y sale por donde puede. Total, que un palillo y un soplado bastan para resolver algo que muchos diagnostican como humedad estructural.
¿Por qué empezó justo después de sustituir la carpintería antigua?
Reconozco que durante mis primeros años en instalación esta pregunta me incomodaba. Daba explicaciones defensivas. Hasta que medí con higrómetro en catorce viviendas reformadas entre 2019 y 2021 y apareció el patrón: la humedad relativa interior había subido de media entre 12 y 18 puntos respecto a la situación previa. No era percepción del cliente. Era un dato.
La estanqueidad que ganaste y la renovación de aire que perdiste
Las ventanas de aluminio de los años 70 y 80 sin rotura de puente térmico tenían una virtud involuntaria: filtraban aire constantemente. Una vivienda de 90 m² con ese tipo de huecos podía renovar el aire una vez por hora sin que nadie abriera nada.
Al colocar carpintería con clase de permeabilidad 4 según UNE-EN 12207, esa fuga desaparece. La factura de calefacción baja entre un 20% y un 30%, sí. Pero el vapor que antes se escapaba por las rendijas ahora se queda en el interior buscando una superficie fría donde depositarse.
La cuenta doméstica resulta brutal cuando la ves en litros: una familia de cuatro personas genera entre 10 y 15 litros de agua al día en forma de vapor. Antes se marchaba sin que lo notaras. Ahora necesita que le abras la puerta.
Punto de rocío: la cifra que explica el charco del alféizar
Toda la discusión se reduce a una temperatura, el umbral por debajo del cual el aire ya no puede sostener el vapor que lleva y lo suelta en forma de líquido.
Con el salón a 20 °C y una humedad relativa del 60%, ese umbral se sitúa en torno a los 12 °C. Si subes al 70%, salta a unos 14,4 °C. Y en un doble acristalamiento bajo emisivo 4-16-4 con la calle a 0 °C, la superficie interior se queda alrededor de 16-17 °C: se salva por poco. Ese mismo hueco con vidrio monolítico antiguo apenas alcanzaría 8 °C, muy por debajo del límite.
Si reduces la humedad interior al 45%, el punto de rocío baja a unos 7,7 °C y el vaho matinal desaparece sin tocar ni un tornillo. Ahí está el margen real de maniobra.

Diagnóstico en tres mediciones: aire, superficie y focos de vapor
Mira, lo que pasa es que casi nadie mide. Se opina. Y opinar sobre humedad sale caro porque acabas cambiando un cerramiento que funcionaba perfectamente.
- Medir la humedad relativa siete días con higrómetro
- Medir la temperatura del cristal con termómetro infrarrojo
- Sumar los litros de vapor que genera la vivienda
Higrómetro y termómetro de superficie: qué números buscar
Un higrómetro digital cuesta entre 12 y 20 euros. Colócalo a un metro y medio del suelo, lejos de radiadores y del propio hueco, y registra durante siete días seguidos a tres horas fijas: 8:00, 15:00 y 23:00.
El sector sitúa el confort invernal entre el 40% y el 60%, aunque en mis registros la franja cómoda de verdad termina antes: del 40% al 55% no tengo avisos, entre el 55% y el 65% empiezan las llamadas, y por encima del 65% el vaho resulta inevitable en cualquier hueco del mercado, incluido un triple acristalamiento de gama alta.
La segunda medición exige un termómetro infrarrojo, que ronda los 25 euros. Apunta al centro del cristal y luego al borde inferior, a un centímetro del marco. Si la diferencia supera los 4 °C, tienes un puente térmico perimetral marcado y las gotas siempre nacerán ahí.
Los focos domésticos de vapor que nadie contabiliza
¿Cuánta agua estás soltando al aire sin darte cuenta? La lista incomoda:
- Una ducha de 10 minutos: 0,5 a 1,5 litros
- Tender ropa dentro: 1,5 a 3 litros por colada
- Cocinar sin campana: 1 a 2 litros
- Cada persona durmiendo: unos 0,3 litros por noche
- Diez plantas de interior: cerca de 1 litro diario
- Un tendedero junto al radiador: hasta 4 litros
Sumé estos valores en una vivienda de Alcalá de Henares el pasado enero: 13,8 litros diarios en 78 m². Con las ventanas cerradas doce horas seguidas, aquello no era una casa, era un invernadero. (Y la familia estaba convencida de que el instalador había hecho una chapuza).
Cuándo el origen no es tu rutina, sino capilaridad o una fuga
Hay tres señales que sacan el problema del terreno de los hábitos. La primera: manchas que suben desde el rodapié con el borde ondulado y cristalizaciones blanquecinas de sales. Eso es capilaridad ascendente, no condensación, y necesita tratamiento del muro.
La segunda: humedad que persiste en verano con las ventanas abiertas. El vapor doméstico no hace eso. Una fuga de bajante o de instalación empotrada, sí.
Si además la mancha crece cuando llueve con viento del mismo cuadrante pero se detiene en días secos, la ruta del agua es exterior: cubierta, fachada o el encuentro entre premarco y obra. Conviene que lo revisen unos instaladores expertos en cerramientos PVC antes de plantearte cualquier obra interior, porque el sellado perimetral con espuma y masilla elástica se degrada con los años y reponerlo cuesta una fracción de lo que cuesta picar un tabique.

Tratamiento por orden de eficacia: qué corregir antes de gastar dinero
Nuestro criterio en obra es siempre el mismo: primero lo gratis, después lo barato, y solo al final lo que lleva factura. Invertir ese orden es la forma más rápida de gastar 3.000 euros para seguir limpiando cristales en febrero.
Medidas de uso y renovación de aire con coste cero
La ventilación cruzada breve e intensa gana por goliza a cualquier otro método. Cinco minutos con dos huecos opuestos abiertos de par en par renuevan todo el volumen de aire sin que los muros pierdan temperatura, porque la masa del edificio no se enfría en ese intervalo. Dos tandas al día, mañana y noche.
Lo contrario, tener una hoja entreabierta ocho horas, enfría paredes y suelo, dispara el consumo de calefacción y baja poco la humedad. Lo comprobé con los registros de dos viviendas gemelas en la misma escalera: la que ventilaba de forma breve e intensa se mantuvo en el 48% de humedad relativa; la que dejaba la hoja entornada todo el día se quedó en el 61%.
Añade tres hábitos más: campana extractora encendida mientras cocinas y cinco minutos después, extractor del baño funcionando durante y tras la ducha con la puerta cerrada, y tender la ropa fuera o en un tendedero con la estancia ventilada y aislada del resto.
Aireadores, higrorregulables y deshumidificación: cuándo compensan
Si has aplicado todo lo anterior durante tres semanas y el higrómetro no baja del 60%, toca intervenir. El CTE DB-HS3 exige caudales mínimos de ventilación en vivienda, del orden de 8 l/s por ocupante en dormitorios, y muchos pisos anteriores a 2006 no tienen forma física de cumplirlos con las rendijas eliminadas.
Los aireadores higrorregulables integrados en el perfil o en la hoja resuelven eso de forma automática: abren sección cuando la humedad sube y la cierran cuando baja. Precio orientativo, entre 60 y 120 euros por unidad instalada. Es la solución que más recomiendo en dormitorios y salones.
Un deshumidificador por condensación de 12 a 20 litros diarios cuesta entre 150 y 300 euros y consume del orden de 200 a 300 W. Funciona, pero trata el síntoma cada día en vez de corregir la causa una sola vez. ¿Vale la pena? Solo en sótanos, bajos con poca fachada o estancias sin posibilidad de ventilación natural.
Cuándo toca reclamar al instalador o al fabricante del vidrio
Si la niebla está en el interior de la cámara, la reclamación es directa al fabricante y lo que se sustituye es la unidad acristalada, no el hueco completo. Necesitas la factura y, si lo conservas, el albarán con el código serigrafiado en el separador.
Si el agua entra por el encuentro con la obra o por drenajes mal ejecutados, el responsable es quien instaló. La Ley de Ordenación de la Edificación establece tres años de garantía para defectos de habitabilidad como filtraciones, y el Código Civil añade la garantía comercial de conformidad del producto.
Ahora una advertencia honesta: ninguna reclamación prospera por condensación superficial con el dedo mojado. Ese fenómeno no es un defecto y ningún fabricante lo cubre. He visto pleitos perdidos por no entender esta distinción.

Preguntas frecuentes sobre cristales empañados en invierno
¿Es normal que el vaho aparezca solo en una habitación?
Sí, y suele ser la pista más útil que tienes. Los dormitorios concentran vapor durante ocho horas con la puerta cerrada, y además se mantienen 2 o 3 grados por debajo del salón porque el radiador está apagado o al mínimo. Esa combinación de más vapor y menos temperatura superficial sitúa el punto de rocío exactamente donde el cerramiento es más frío. Ventila ese cuarto al levantarte, antes de hacer la cama.
¿El moho del marco viene siempre de la condensación?
No siempre, aunque en invierno acierta el 85% de las veces. Las esporas germinan cuando la humedad superficial se mantiene por encima del 80% durante más de doce horas continuadas, y un perfil mojado cada noche cumple ese requisito de sobra. Si el moho aparece en una franja concreta, siempre en el mismo lado y también en meses secos, sospecha de filtración o de un puente térmico en la obra, no del aire de la casa.
¿Sirve de algo subir la calefacción para secar los cristales?
Sirve a medias y sale caro. Calentar eleva la temperatura superficial y aleja el punto de rocío, así que el vaho se reduce. El problema es que el agua sigue en el aire: en cuanto el termostato baja de madrugada, vuelve a depositarse. Cada grado adicional encarece la factura entre un 6% y un 8%. Sale mucho más barato quitar el vapor que calentarlo.
¿Es mejor el PVC o el aluminio con RPT para evitar el empañamiento?
El PVC parte con ventaja porque el material aísla por sí mismo y su cámara interna eleva la temperatura del marco, mientras que el aluminio necesita la rotura de puente térmico para acercarse. Aun así, ambos resuelven el problema del perfil, no el del aire: con un 70% de humedad relativa en casa, las gotas aparecen igual en las dos carpinterías. Lo que más pesa es el borde del acristalamiento, así que pide separador de canto cálido antes que discutir el material del marco.
¿Qué significa que la ventana esté húmeda por dentro y por fuera?
Son dos fenómenos distintos que a veces coinciden en la misma mañana. En el interior indica exceso de vapor doméstico. Por fuera, en cambio, es una buena señal: el rocío se forma en la cara exterior porque el cristal apenas recibe calor de tu casa, lo que confirma que el aislamiento funciona y que no estás calentando la calle. Ocurre en amaneceres despejados de otoño y primavera, desaparece con el sol y no requiere ninguna intervención.
Conclusión
Un cristal que amanece mojado no acusa a tu carpintería: informa de que en esa vivienda hay más vapor del que el aire puede sostener a la temperatura de sus superficies. Toca el acristalamiento, mide siete días, cuenta los litros que generas y ventila breve e intenso antes de gastar un euro.
Y si el dedo sale seco pero la niebla persiste en la cámara, ahí sí tienes un fallo real, con garantía detrás y una única solución: cambiar la unidad acristalada.

