Llevo instalando ventanas desde 2013 y he tenido en mis manos casi todos los sistemas del mercado europeo. Y voy a ser sincero: la mayoría de comparativa de marcas de perfiles de PVC que circulan por internet están escritas por gente que nunca ha desmontado un marco para ver qué hay dentro del alma de acero, ni ha visto cómo se comporta un perfil concreto tras seis inviernos en Segovia.
Este artículo va a otro sitio. Vamos a mirar VEKA, Kömmerling, Rehau, Cortizo, Deceuninck, Gealan, Salamander y Schüco desde la perspectiva del elaborador que los monta cada semana. Nos interesan las diferencias reales, no los folletos comerciales.
Advertencia previa: si buscabais un ranking claro del estilo «esta marca es la mejor, punto», vais a salir decepcionados. En ventanas no funciona así. El fabricante correcto depende de tu vivienda, tu clima, tu presupuesto y, esto lo olvidan casi todos, del elaborador que ensambla la ventana en su taller.
Criterios que sí importan al comparar un perfil (y cuáles son marketing)
Comparar marcas bien significa medir cuatro variables: espesor de pared exterior, continuidad y grosor del refuerzo interior, número y calidad de las juntas EPDM, y compatibilidad de herrajes. Todo lo demás, cámaras extras, colores exóticos, denominaciones «premium plus», pesa mucho menos de lo que sugieren los catálogos. Esto es lo que veo en obra cada semana.
Antes de entrar a comparar fabricantes conviene poner orden. Cuando un cliente entra en la tienda con tres presupuestos, casi siempre me enseña los folletos con los mismos datos destacados: valor Uf, número de cámaras, colores disponibles. Y la mayoría de esos datos, tal como aparecen impresos, valen relativamente poco.
¿Por qué digo esto? Porque comparar el Uf de un perfil aislado no te dice nada del comportamiento real de tu ventana instalada. La ventana completa depende del vidrio (que suele ser el 70% de la superficie), de la unión perimetral con la obra, del intercalario, y de cómo el elaborador ha ejecutado los ingletes y las juntas. De hecho, una instalación mal ejecutada puede tirar por tierra hasta el 40% del aislamiento del conjunto, aunque la perfilería sea de gama alta.
Lo que sí importa de verdad:
- Espesor de pared exterior: la norma UNE-EN 12608 clasifica los perfiles en Clase A (≥2,8 mm), Clase B (2,5 mm) y Clase C. La diferencia entre A y B parece de 0,3 mm y, sin embargo, establece la vida útil y la estabilidad dimensional del marco.
- Tipo y continuidad del refuerzo: si el acero interior no llega hasta las esquinas o tiene un espesor por debajo de 1,5 mm, la ventana grande se combará con los años.
- Número y geometría de juntas: dos o tres juntas de EPDM, y cómo se cierran en las esquinas soldadas.
- Sistema de herrajes compatibles: no es lo mismo un canal europeo estándar que un sistema propietario cerrado.
- Red y calidad del elaborador: la mejor perfilería mal soldada rinde peor que un sistema medio bien montado.
Lo que es más marketing que otra cosa: el número exacto de cámaras (a partir de cinco, la ganancia térmica es marginal), los «grados de aislamiento premium plus» que se inventa cada fabricante para su gama alta, y los colores exóticos que en dos años ya no fabrica nadie.
Fijaos en un detalle importante: el elaborador, ese taller local que ensambla tu ventana, pesa más de lo que se cuenta. He visto instalaciones magníficas con perfilería alemana de gama media, y verdaderos desastres con sistemas Clase A prémium montados por gente sin experiencia. La cadena de valor completa determina el resultado.
VEKA frente a Kömmerling: dos filosofías alemanas enfrentadas
Aquí entramos en el debate clásico de cualquier estudio de arquitectura y cualquier reforma medianamente ambiciosa. Los dos fabricantes son alemanes, los dos llevan décadas curtidos (Kömmerling acumula 125 años en perfilería y VEKA supera los 50), los dos están certificados hasta las cejas, y sin embargo el resultado en obra tiene matices que conviene entender.
VEKA es probablemente el más extendido en España a nivel de red de elaboradores. Su sistema Softline 82 con seis cámaras y espesor Clase A ha sido el caballo de batalla del pasivhaus español durante la última década. Un Uf de 0,95 W/m²K en la variante MD es competitivo, y encima el sistema es tolerante con elaboradores que no son de gama alta. Esta es una virtud infravalorada.
Kömmerling tiene otra alma. Su gama 76 y la reciente 88 Plus juegan en la misma división, pero el enfoque es distinto: apuestan mucho por sistemas AD (juntas centrales, tres puntos de estanqueidad) y por materiales reciclados de altísima calidad. Uso Kömmerling en proyectos donde el cliente pide certificación ecológica seria o donde el edificio va a Passivhaus certificado.
Lo que descubrí tras montar ambos durante años: VEKA es más «perdonador» en obra. Sus tolerancias son ligeramente más amplias y su soldadura por inglete es más forgiving cuando el taller tiene un mal día. Kömmerling exige un elaborador más fino, pero cuando encuentras uno bueno, el acabado es de otro planeta.
¿En precio? Kömmerling suele costar un 8-12% más que VEKA en gama equivalente. ¿Justifica esa diferencia? Depende: si tu vivienda está en un clima extremo o vas a certificar energéticamente al máximo nivel, sí. Si estás reformando un piso urbano estándar en Valladolid o Madrid, probablemente no notarás la diferencia térmica pero sí en la factura.
Rehau y Deceuninck: cuando la ingeniería se aleja del acero clásico
Estas dos referencias han apostado por soluciones un poco distintas al canon alemán tradicional, y merece la pena mirarlas de cerca porque están cambiando lo que entendemos gama alta.
Rehau, con sistemas como el Synego o el Geneo, ha desarrollado la tecnología RAU-FIPRO. En vez del refuerzo de acero convencional, integran fibras de vidrio en la propia masa del material. El resultado es un marco más ligero, con puente térmico eliminado y con valores Uf que bajan hasta 0,79 W/m²K en el Geneo con acristalamiento coherente.
Mi experiencia con Geneo ha sido buena, con matices. En huecos grandes, correderas de 3 metros o balconeras de gran formato, la ausencia de acero interior obliga a diseñar bien el sistema y a no jugarse el todo por el todo con la ligereza. Rehau lo tiene resuelto en catálogo, pero el elaborador debe saber leerlo.
Deceuninck, el fabricante belga, es otra historia. Su gama Zendow Neo o el sistema Elegant Infinity apuestan por diseños estéticamente más finos, con líneas más rectas y menos «gordas» que la ventana alemana clásica. En proyectos de arquitectura contemporánea encajan mejor que un marco redondeado de 82 mm.
Los datos térmicos de Deceuninck son ligeramente inferiores a los de VEKA o Kömmerling en sus gamas altas, pero la diferencia real, cuando montas la ventana con vidrio equivalente, es de décimas. En cambio, la ventaja estética puede ser decisiva para el cliente que valora el diseño. Total, que las decisiones aquí no van solo por watios: van por la coherencia global del proyecto.
Un apunte técnico importante para quien quiera profundizar: los sistemas de unión en marcos de PVC difieren bastante entre fabricantes, y esto afecta tanto a la estanqueidad como a la durabilidad de esquinas y transiciones.

Cortizo contra los alemanes: qué gana y qué pierde la opción española
¿Y si en vez de importar de Alemania compramos español? Cortizo, con base en A Coruña, es el gran referente ibérico. Su sistema A70 y el más reciente A76 llevan años intentando plantarle cara a la perfilería centroeuropea, y hay que reconocer que en algunos aspectos lo han conseguido.
Lo que gana Cortizo frente a los alemanes:
- Plazos de entrega: la fábrica está aquí. En proyectos con obra parada esperando ventanas, esto vale oro. He montado obras donde ahorramos tres semanas de espera cambiando el sistema alemán por Cortizo sin sacrificar prestaciones críticas.
- Servicio postventa: cuando aparece un problema (una junta que cede, una gama descatalogada), la respuesta técnica es más rápida y en tu idioma.
- Precio de gama media: en la franja «buena pero no premium», Cortizo suele ser entre un 10 y un 15% más barato que el equivalente alemán.
¿Qué pierde? Aquí seamos honestos: en la gama premium absoluta, la ingeniería alemana sigue por delante. Los sistemas Cortizo son excelentes en Clase A y en refuerzo, pero cuando entras en Passivhaus certificado o en instalaciones de alta montaña con oscilaciones térmicas brutales, prefiero apostar por Kömmerling 88 Plus o Rehau Geneo.
Otra cosa importante: Cortizo mezcla en su catálogo perfiles de aluminio y PVC. Esto es una ventaja si tu proyecto necesita coherencia entre carpinterías, y en instalaciones mixtas de carpintería de PVC y aluminio la coordinación técnica es más limpia.
Total, que Cortizo es una opción muy inteligente para el mercado español medio-alto. No es la mejor perfilería del mundo, pero es la mejor combinación de calidad-servicio-precio que tenemos disponible sin cruzar fronteras.
Gealan, Salamander y Schüco: las apuestas de nicho y su encaje real
Estos tres nombres aparecen menos en presupuestos domésticos, pero merecen mención porque cada uno cubre un segmento específico que los grandes fabricantes no atienden igual.
Gealan es alemana, sólida, y pertenece al mismo grupo industrial que VEKA (Grupo VEKA AG), lo cual explica algunas coincidencias técnicas. Sus sistemas como el S 9000 compiten directamente con VEKA y Kömmerling. Su punto diferencial es la tecnología IKD® (aislamiento sin refuerzo metálico en gamas altas) y la STV® para acristalamientos pegados. También destacan por colores foliados con muy buena resistencia UV. Es una opción excelente cuando el proyecto pide un color específico que otros fabricantes tienen en catálogo pero producen con menos garantías de estabilidad cromática a largo plazo.
Salamander tiene otra alma. Su serie bluEvolution 82 es probablemente uno de los sistemas más elegantes estéticamente del mercado: líneas rectas, cara vista muy fina, y una geometría de marco que parece más aluminio que PVC. En arquitectura residencial de gama alta con estética minimalista, Salamander es una carta ganadora. Precio: alto, similar a Kömmerling premium.
Schüco es un caso aparte. Fabricante muy conocido por sus sistemas de aluminio (probablemente el líder europeo en carpintería de aluminio de gama alta), tiene también línea con el sistema LivIng. La perfilería es buena, muy bien resuelta, pero su red comercial no es tan extensa como en aluminio. Encontrar un elaborador Schüco especializado en tu zona puede ser difícil.
Mi consejo aquí: si estás pensando en Salamander o Gealan por motivos estéticos o técnicos concretos, pide siempre presupuesto también en el fabricante equivalente más extendido. A veces la ganancia real no compensa el sobreprecio ni la dificultad futura de encontrar recambios o servicio.
Comparativa técnica: cámaras, refuerzos, transmitancia y tipologías
Vamos con los datos duros. Esta es la tabla que uso yo cuando comparo sistemas para un cliente, simplificada para que se entienda:
| Sistema | Cámaras | Espesor pared | Uf (W/m²K) | Refuerzo |
|---|---|---|---|---|
| VEKA Softline 82 MD | 6 | Clase A (3,0 mm) | 0,95 | Acero galvanizado |
| Kömmerling 88 Plus | 6 | Clase A (3,0 mm) | 0,89 | Acero + espumas |
| Rehau Geneo | 6 | Clase A | 0,79 | Fibra RAU-FIPRO |
| Deceuninck Elegant Infinity | 6 | Clase A | 0,93 | Acero galvanizado |
| Cortizo A76 | 5 | Clase A | 1,00 | Acero galvanizado |
| Gealan S 9000 | 6 | Clase A | 0,94 | Acero (IKD opcional) |
| Salamander bluEvolution 82 | 7 | Clase A | 0,86 | Acero galvanizado |
Un aviso importante para leer bien esta tabla: los valores Uf son de fábrica en condiciones óptimas. En obra, con vidrio real y unión perimetral real, el conjunto puede rendir bastante distinto. Un Geneo con vidrio Ug 1,0 se comportará peor que un Softline 82 con vidrio Ug 0,5. La ventana es un sistema, no un componente aislado.
Clase A vs Clase B: por qué el espesor de pared cambia todo
Un Clase A tiene un espesor de pared exterior de al menos 2,8 mm, mientras que uno Clase B se queda en 2,5 mm. Esa diferencia de 0,3 mm determina la estabilidad dimensional del marco, la vida útil del conjunto y la capacidad de sujetar herrajes tras años de uso. La normativa que lo regula es la UNE-EN 12608.
Aquí hay una trampa comercial que veo repetirse mes tras mes. Muchos presupuestos «baratos» ofrecen sistemas de gama alta pero en versión Clase B. Al cliente le enseñan la marca prestigiosa (VEKA, Rehau, Kömmerling) pero le cuelan la variante de menor espesor de pared.
La diferencia es real: un perfil Clase A mantiene mucho mejor la geometría con el paso del tiempo. Un Clase B puede combarse en huecos grandes, deformarse con dilataciones térmicas fuertes, y sujetar peor los herrajes tras años de uso.
Recomendación práctica: en huecos por debajo de 1,2 metros de anchura, Clase B puede ser aceptable si el presupuesto aprieta mucho. Por encima de esa medida, y siempre en balconeras y correderas, Clase A. Sin excepciones. Un ahorro del 5-8% en el presupuesto se paga muy caro cuando en el año siete la ventana empieza a rozar contra el marco.
Refuerzo de acero vs fibra de vidrio: implicaciones prácticas
La eterna discusión. El acero galvanizado ha sido durante décadas el refuerzo estándar, y funciona muy bien. Da rigidez, permite huecos grandes sin deformación y es baratísimo de producir. El único inconveniente serio es que lo atraviesa de fuera a dentro y crea un puente térmico interno.
La fibra de vidrio integrada (Rehau) o los refuerzos con espumas de alta densidad (Kömmerling en algunas gamas) resuelven ese puente térmico pero introducen otras complicaciones. La rigidez estructural es distinta, la sujeción de herrajes cambia, y el elaborador debe estar formado específicamente en ese sistema.
Mi conclusión tras montar ambos: en clima frío-medio como Castilla, el acero clásico bien resuelto rinde perfectamente. En climas extremos, en Passivhaus certificado, o en fachadas expuestas donde cada décima de Uf cuenta, la fibra de vidrio o los sistemas híbridos justifican el sobreprecio. Fuera de esos casos, el acero es una decisión completamente sensata.
Cuándo elegir cada fabricante según tu vivienda y presupuesto
Recojo velas y os doy mi guía honesta según casuísticas reales que veo cada mes en el taller. Nada de «la mejor marca del mundo»: recomendaciones prácticas según qué eres, qué tienes y qué buscas.
Piso en ciudad, reforma estándar, presupuesto medio (Madrid, Valencia, Sevilla, Zaragoza): Cortizo A70 o A76, o VEKA Softline 70. Prestaciones más que suficientes, servicio local ágil, precio razonable. No te compliques con sistemas premium que no vas a notar.
Chalet en zona fría, reforma integral con conciencia energética (Segovia, Ávila, León, Soria): VEKA Softline 82 MD o Kömmerling 76. La Clase A con seis cámaras y refuerzo continuo establece una diferencia real cuando hay -8 grados fuera durante semanas. Aquí sí paga el sobrecosto.
Passivhaus certificado o vivienda de altísima eficiencia energética: Rehau Geneo o Kömmerling 88 Plus. Punto. La fibra de vidrio o los refuerzos aislados son un requisito casi imprescindible para llegar a los valores del certificado sin tener que compensar con vidrios carísimos.
Proyecto de arquitectura contemporánea con exigencia estética: Salamander bluEvolution 82 o Deceuninck Elegant Infinity. Líneas rectas, marcos finos, integración con fachada. Aquí lo estético manda sobre las décimas de Uf.
Vivienda expuesta al mar o clima muy corrosivo (Cádiz, Málaga costa, Canarias): cualquier PVC de gama media-alta funciona bien (el material es inerte a la salinidad), pero cuida especialmente los herrajes, que son la parte metálica vulnerable. Herrajes de acero inoxidable o con tratamiento reforzado. La perfilería importa menos que en otros contextos.
Rehabilitación de vivienda antigua con huecos irregulares: aquí prima el elaborador sobre la marca. Busca un taller con experiencia en medidas no estándar, que sepa resolver premarcos complejos. Cortizo o VEKA con un buen elaborador local será mejor decisión que un Kömmerling premium con un taller que nunca ha trabajado en obra vieja.
Y una última reflexión que os doy gratis después de doce años en esto: la mejor perfilería del mundo mal montada rinde peor que un sistema medio bien instalado. Insistid en ver certificados del elaborador, pedid referencias de obras terminadas, y visitad si podéis alguna instalación con dos o tres años de uso. Ahí veréis la verdad.
Conclusión
La comparativa entre fabricantes no tiene ganador único porque cada casuística exige una respuesta distinta. VEKA y Cortizo dominan el mercado medio por buenas razones: cubren el 90% de las necesidades con calidad probada y precio contenido. Kömmerling y Rehau justifican su sobreprecio cuando el proyecto lo demanda (eficiencia extrema, certificaciones, climas duros). Salamander, Gealan, Deceuninck y Schüco son cartas ganadoras para nichos concretos que valoran estética o soluciones específicas.
No os dejéis deslumbrar por catálogos ni por vendedores que solo saben repetir tres cifras Uf. Preguntad por espesor de pared, por continuidad del refuerzo, por experiencia del elaborador en vuestra tipología de obra. Y sobre todo: comparad presupuestos con el mismo vidrio y las mismas prestaciones. Solo entonces la comparación tiene sentido.


