El pasado noviembre nos llamó una familia de Alcorcón con una mancha de 40 centímetros en el salón. Estaban convencidos de que era el vecino de arriba. Tres semanas después, y una factura de perito de 380 euros, la causa real estaba a un metro del sofá: un drenaje del marco inferior obstruido por polvo compactado desde 2019.
La escena se repite cada invierno en el taller al detectar filtraciones en las ventanas. Y el patrón es siempre parecido: alguien confunde una condensación con una fuga, sella lo que no debe, y el problema empeora.
En Tienda de las Ventanas llevamos más de una década haciendo diagnósticos previos antes de vender ni un solo perfil de PVC. Y lo que aprendimos es que el 68% de las llamadas por «humedades» no requieren cambiar la carpintería, solo saber leer los síntomas. Vamos a enseñarte cómo.
Los síntomas que confundes todos los inviernos
La primera trampa es visual. Una gota de agua en el marco puede venir de tres sitios distintos, y cada origen exige una solución radicalmente diferente. Confundirse cuesta dinero.
Manchas, gotas y corrientes: qué significa cada una
Empecemos por lo básico, porque nadie enseña esto. Una mancha en forma de lágrima descendente, con bordes definidos y color amarillento en el centro, casi siempre indica agua de lluvia entrando de forma intermitente. La mancha se seca, se moja, se seca otra vez. Ese ciclo deja anillos.
Una mancha difusa, sin bordes claros, que aparece en la esquina superior interior del hueco y se extiende hacia abajo: condensación pura y dura. Ahí el agua nace en la propia pared, no viene de fuera.
¿Y las gotas colgando del interior del cristal a las 7 de la mañana? Eso no es una fuga jamás. Es aire caliente encontrándose con un vidrio frío. Punto.
Las corrientes son otro cantar. Si notas una corriente fina cerca de la junta perimetral, tienes un problema de estanqueidad de aire, no necesariamente de agua. Los dos suelen ir juntos, pero no siempre.
Cuando el problema no es la ventana sino lo que hay alrededor
Aquí es donde el diagnóstico casero falla más veces. Nos ha pasado varias veces: llegamos a una vivienda, la carpintería está perfectamente sellada, y el agua entra por la fachada dos metros más arriba, baja por la cámara y aparece en el alféizar interior.
Cosas que hay que revisar antes de culpar al hueco:
- Grietas en la fachada por encima del dintel
- Vierteaguas exterior mal inclinado o roto
- Persianas con cajón interior sin aislamiento
- Bajantes de canalón próximos con fugas
- Rejuntado de ladrillo caravista deteriorado
Total, que antes de tocar nada en la carpintería, mira lo de arriba y lo de al lado.
Por qué el 70% de los diagnósticos caseros son incorrectos
Hay un dato que compartimos con los clientes en cada visita: según un estudio interno que hicimos en 2023 sobre 214 intervenciones, el 71% de las personas que nos llamaron para «cambiar las ventanas por humedades» tenían un problema distinto al que creían.
Los desglosamos así:
- 34% eran condensación mal identificada
- 19% eran problemas de fachada, no de carpintería
- 11% eran drenajes obstruidos (10 minutos de reparación)
- 7% eran juntas perimetrales envejecidas (sellado exterior)
Solo el 29% restante necesitaba realmente sustituir el cerramiento. El resto, gastando entre 40 y 300 euros, resolvían el problema.
Y aquí viene lo bueno: casi ninguno de esos diagnósticos requería equipo profesional. Bastaba con dos pruebas caseras hechas en el orden correcto, más un higrómetro doméstico de 15 euros que confirma en segundos si el problema es exceso de humedad ambiente (por encima del 65% relativa) o algo más serio.
Prueba del humo o la vela: qué revela realmente
Esta la conoce medio internet, pero casi todo el mundo la hace mal. La idea es sencilla: acercas una llama pequeña o un bastoncillo de incienso al perímetro interior del hueco y observas si la llama se desvía. Si se mueve, hay corriente de aire.
Ahora bien, esa prueba no detecta entradas de agua. Detecta pérdidas de estanqueidad al aire, que son un indicio pero no una confirmación. Confundir las dos cosas es donde empieza el desastre.

Cómo hacerla bien sin falsos positivos
El protocolo que usamos en nuestros diagnósticos previos:
- Cierra todas las puertas interiores de la casa y la campana extractora
- Enciende la calefacción o el aire acondicionado 15 minutos antes (necesitas diferencia de presión)
- Recorre el perímetro con la vela a 3 centímetros del marco, moviéndola muy despacio
- Marca con cinta adhesiva cada punto donde la llama se desvíe más de 20 grados
- Repite en un día sin viento y otro con viento moderado. Compara resultados
Errores típicos: hacer la prueba con la ventana abierta cinco minutos antes (aún hay masa de aire moviéndose), no cerrar puertas interiores (el flujo se disipa), o hacerla en primavera cuando la temperatura interior y exterior son parecidas y no hay diferencial de presión que active la corriente.
Un cliente nos escribió el año pasado convencido de que su carpintería estaba defectuosa. Repitió la prueba con nosotros al teléfono, con la calefacción encendida y las puertas cerradas: cero desviación. Su problema era otra cosa completamente distinta.
Prueba de la manguera: el método que usan los peritos
Si la prueba anterior te confirma que hay corriente pero no sabes si además entra agua, toca subir de nivel. Esta es la que aplican los peritos judiciales en informes de humedades, y funciona en 30 minutos.
Necesitas: una manguera, alguien dentro de casa con el teléfono, cinta de carrocero para marcar zonas, y toallas por si acaso.
Orden de mojado por zonas (marco, hoja, alféizar)
El orden importa más que la fuerza del chorro. Si mojas todo a la vez y aparece agua dentro, no sabrás por dónde ha entrado. La lógica es ir de abajo hacia arriba, en secuencias de 5 minutos por zona:
- Alféizar y vierteaguas exterior: primero, siempre. Chorro suave, ángulo de 45 grados. Cinco minutos. Que la persona de dentro observe alféizar interior, esquinas inferiores y el suelo bajo el radiador
- Junta inferior entre hoja y marco: chorro directo pero sin presión excesiva. Cinco minutos más. Aquí es donde aparecen el 40% de las fugas reales según nuestros registros
- Laterales de la hoja: primero uno, luego el otro. No los dos a la vez. Otros cinco minutos cada uno
- Junta superior: cuidado con esta, porque el agua tarda más en manifestarse dentro. Espera 10 minutos tras terminar de mojar antes de descartar
- Cristal completo: última fase, para confirmar que el vidrio y el silicona perimetral están sanos
Anota la hora exacta en que aparece cualquier humedad interior. Si sale en el minuto 2 mojando el alféizar, es entrada directa. Si aparece a los 25 minutos mojando la junta superior, probablemente sea acumulación en cámara.
Lo que descubrí después de equivocarme tres veces en mis primeros años: el agua no siempre sale por donde entra. Puede recorrer 60 centímetros en horizontal por dentro de un perfil antes de manifestarse. Por eso la secuencia importa tanto.
Filtración, condensación o puente térmico: diferenciarlos en 5 minutos
Vale, has hecho las dos pruebas. Ahora la parte más útil: cómo saber exactamente qué tienes delante.
Hay tres pistas rápidas que resuelven el 90% de los casos sin necesidad de termografía profesional (aunque si quieres afinar, un higrómetro digital y una cámara termográfica USB de bolsillo por 200 euros dan resultados casi de perito):
Pista 1 — Hora del día en que aparece el agua. Si sale a primera hora de la mañana y desaparece a media tarde, es condensación. Si aparece durante o después de una lluvia, es fuga. Si aparece siempre en la misma esquina y no depende del tiempo, es puente térmico.
Pista 2 — Textura del agua. Coge un papel higiénico y absorbe. Si el agua es completamente limpia, transparente, sin residuo, es condensación. Si deja mancha ligeramente marrón o amarilla, es agua de lluvia que ha arrastrado partículas de fachada. Tan simple y tan revelador.
Pista 3 — Temperatura al tacto. Toca con el dorso de la mano la zona de la humedad y una zona seca cercana. Si la mojada está claramente más fría (5 grados o más de diferencia), tienes puente térmico. La superficie fría condensa la humedad ambiente. Si están a temperatura parecida, es fuga.
Aquí va la tabla resumen que damos impresa a los clientes cuando salimos de un diagnóstico:
| Síntoma observado | Causa probable | Cómo confirmarlo |
|---|---|---|
| Gotas al amanecer en cristal, agua transparente | Condensación | Higrómetro >65% + desaparece a mediodía |
| Mancha amarillenta descendente tras lluvia | Filtración desde exterior | Prueba de la manguera por zonas |
| Esquina siempre fría, humedad constante | Puente térmico | Termografía + diferencia ≥5 °C al tacto |
| Corriente de aire fina en perímetro | Pérdida de estanqueidad | Prueba de la vela con puertas cerradas |
| Agua en alféizar interior tras lluvia intensa | Drenaje obstruido o vierteaguas mal sellado | Inspección visual con linterna + alambre 1,5 mm |
Un matiz sobre la condensación: si este es tu problema, hemos escrito con detalle sobre las causas de la condensación interior y cómo resolverlas paso a paso, porque el enfoque cambia por completo respecto a una fuga real.
Zonas que casi nadie revisa (y donde suele estar el problema)
Después de 11 años montando y desmontando cerramientos, hay tres puntos donde apostaríamos casi a ciegas cuando entramos en una vivienda con humedades. Los tres pasan desapercibidos porque no se ven a simple vista.
Drenajes obstruidos en el marco inferior
Cada perfil de PVC o aluminio tiene unos pequeños orificios en la cara inferior exterior. Se llaman drenajes y su función es evacuar el agua que entra por capilaridad entre el cristal y el marco.
El problema es que se atascan. Con polvo, con insectos muertos, con hojas pequeñas, con pintura de fachada. Cuando eso pasa, el agua que debería salir se acumula dentro del perfil hasta que rebosa por dentro.
La comprobación es de manual: linterna en mano, mira desde fuera si los orificios están limpios. Si tienes dudas, mete un alambre fino de 1,5 milímetros. Si sale mugre, ahí tenías el origen. Reparación: 10 minutos y coste cero.
Sellado exterior de la premarco
La premarco es el bastidor que va anclado al muro y sobre el que se monta la carpintería. La unión entre esa premarco y la fachada se sella normalmente con silicona neutra o poliuretano.
Esa junta tiene una vida útil de entre 8 y 12 años en condiciones normales de exposición solar. Después se agrieta, pierde adherencia y deja pasar agua. El síntoma habitual: mancha en la esquina interior superior, que baja por el lateral.
Se detecta pasando la uña o una moneda por el cordón. Si se desmenuza, se cuartea o hay huecos visibles, hay que rehacerlo. Coste medio en 2024: entre 30 y 80 euros por hueco, dependiendo de la accesibilidad exterior.
Junta entre alféizar y fachada
El vierteaguas o alféizar exterior debe tener una pendiente mínima del 10% hacia fuera y estar sellado por debajo contra la fachada. Cuando ese sellado inferior falla, el agua que escurre por el vierteaguas se cuela por debajo y aparece en el interior justo bajo la ventana, en el rodapié o incluso en el suelo si es planta baja.
¿Cómo comprobarlo sin quitar el alféizar? Introduce agua con una jeringa entre la parte trasera del vierteaguas y la fachada. Si desaparece rápidamente sin salir por delante, se está colando hacia dentro del muro.
Qué hacer con lo que encuentres: reparar, sellar o cambiar
Aquí es donde separamos el trigo de la paja. Con el diagnóstico correcto en la mano, la decisión ya no depende de a quién llames primero, sino de qué has confirmado.
Si es condensación: no toques la carpintería. Trabaja sobre ventilación, calefacción y aislamiento perimetral. Cambiar los perfiles sin resolver el desequilibrio higrotérmico solo desplaza el problema a otra zona de la vivienda.
Si es drenaje obstruido: límpialo tú. En serio. Cinco minutos, un alambre, listo. No pagues 60 euros de desplazamiento a nadie por esto.
Si es sellado perimetral envejecido: reparación de 30 a 150 euros. Aguanta otros 8 años tranquilamente. No justifica cambiar la carpintería completa.
Si es junta entre alféizar y fachada: reparación estructural, entre 80 y 250 euros. Necesita un profesional porque implica retirar y recolocar el vierteaguas.
Si es la propia carpintería (perfil deformado, junta perimetral rota, herrajes desalineados que impiden cerrar bien): aquí sí toca valorar sustitución, sobre todo si el hueco tiene más de 20 años y perfiles de aluminio sin rotura de puente térmico. La inversión se amortiza en 6-9 años solo por el ahorro en calefacción, según los datos que manejamos.

Un último apunte, porque nos parece importante decirlo. En Tienda de las Ventanas hacemos diagnósticos previos gratuitos precisamente porque preferimos que un cliente resuelva su problema con una reparación de 50 euros a vendernos una obra de 4.000. Suena contraintuitivo, pero funciona: el que confía en el diagnóstico honesto vuelve cuando de verdad necesita cambiar el cerramiento entero.
Haz las pruebas en el orden correcto, apunta los tiempos, distingue el tipo de humedad, y luego decides. Es menos glamuroso que llamar directamente a un instalador, pero te ahorra un pico y a veces salva una pared entera antes de que el yeso se venga abajo.

